Cuando todos los veracruzanos esperábamos que este
lunes, al cumplirse un mes del asesinato de la periodista Regina Martínez, el
gobernador del estado Javier Duarte de Ochoa saliera a informar que finalmente “se
había llegado a fondo” y que como lo prometió “se detendría a los culpables”, esto
no sucedió, pero en cambio convocó a todos los miembros de su gabinete a
palacio de gobierno y algunos medios de comunicación, pero para anunciar que por
decreto –en uso de sus plenas facultades- todos los funcionarios públicos
deberán practicarse exámenes antidrogas dos veces al año.
A un mes de distancia del crimen de la
reportera de la revista Proceso en el estado de Veracruz, Regina Martínez la
respuesta oficial es el silencio.
Aunque se diga “que ya tenemos una
línea de investigación y vamos muy avanzados” eso y nada, es lo mismo.
Ni el Procurador de Justicia Amadeo
Flores Espinoza o la Coordinadora de Comunicación Social, Gina Domínguez Colío
pronunciaron este lunes una palabra al respecto.
Pero en cambio, el gobernador del
estado –próspero- ahora empezamos a entender en qué consiste esa prosperidad, -en el aumento de las drogas, económicas y alucinógenas- anunció en forma espectacular, que por decreto todos los funcionarios, en todos
los niveles de su administración, deberán aplicarse dos exámenes toxicológicos al
año, para demostrar que no consumen drogas u otro tipo de sustancias no
permitidas por la ley.
Dicen en mi pueblo: “piensa mal y
acertarás”, porque al conocer esa noticia surgen una serie de cuestionamientos
inevitablemente.
La primera duda es ¿cuál es el motivo
real para que el gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa haya
decidido ordenar por decreto oficial, que todos los funcionarios de su
administración se apliquen esos dos exámenes anuales?.
Quién le pidió o recomendó establecer
esa medida, que más que otra cosa parecería una auténtica “marihuanada”.
Porque si efectivamente se tiene al
menos la sospecha que existen funcionarios públicos que consumen drogas u otro
tipo de sustancias tóxicas, pues simplemente habría que practicarles, a esos
sí, el examen de detención de consumo y lógicamente separarlos de cargo.
Pero resulta altamente sospechoso, que
en un estado no próspero, que enfrenta la peor crisis económica en su historia,
con una deuda que ya nadie sabe, ni nadie sabrá a cuánto asciende, que se han
aplicado recortes a todas las dependencias que mantienen prácticamente inactiva
la actividad gubernamental, ahora de buenas a primeras, el ejecutivo estatal se
le ocurra publicar un decreto para obligar a funcionarios públicos –no se sabe
aún si ellos tendrán que pagarlos- dos exámenes antidrogas al año.
Lo que sí se sabe, es que será a
través de la Secretaría de Salud, la que habrá de hacer la convocatoria, para
que las empresas interesadas en el “negocito” puedan presentar sus propuestas.
Porque sería muy lamentable, que
pasado un tiempo, vengamos a enterarnos, que la empresa o laboratorio que será
beneficiado con esa chambita, resulta tener alguna relación de tipo familiar,
con quien propuso la medida.
Hasta ahora, la orden de aplicar dos exámenes
al año a funcionarios públicos, nadie, que sepamos nosotros, se la había pedido al gobernador de Veracruz.
No vaya a resultar como la propuesta
del Partido Verde Ecologista, esa de que “si el gobierno no te surte las
medicinas, que te las pague” con un vale, que casualmente será surtido en las
farmacias del doctor que tiene los apellidos Similares al del fundador del
partido supuestamente ecologista.
Por lo pronto, los presidentes municipales,
que seguramente tampoco tienen nada mejor en que gastar el presupuesto, ya han
empezado a respaldar el decreto de los exámenes antidrogas de funcionarios
estatales, que también tendrán seguramente un mercado con el mismo laboratorio
que designe la Secretaría de Salud Estatal.
Pero finalmente no hay de qué
preocuparse, porque si alguno de los funcionarios públicos sale positivo en el
examen antidrogas, solo será separado temporalmente del cargo, pero no de la
nómina, para que pueda ser internado en alguna clínica de rehabilitación y
pueda reincorporarse nuevamente al puesto.
A ver cuántos son los que salen “positivos”
luego de que les apliquen el primer examen y entonces veremos si el decreto
realmente era necesario o nada más se trata de un velo para encubrir un
negocio, muy bueno, por cierto.
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