jueves, 17 de noviembre de 2016

La generosidad orizabeña con la niñez

Por Miguel Angel Cristiani Gonzalez
Durante nuestra más reciente visita al municipio de Orizaba, para asistir a la apertura del Expo Parque Jurásico Escamela fuimos testigos de un conmovedor acto de generosidad, que a estas alturas del partido, cuando tenemos cumplidos 63 años de edad, son pocas las cosas que nos conmueven de tal manera.
Cuando bajamos al desayunar al restaurante del hotel Casa de la Iaia, uno de los más modernos recién construidos en el primer cuadro de la “Ciudad de las Aguas Alegres”, nos encontramos con un grupo de 30 niñas, cuyas edades fluctuaban entre seis y nueve años, que ya se encontraban disfrutando del bufete del día.
Estaban sentadas en tres mesas redondas, como las que se utilizan en banquetes, con capacidad para diez comensales cada una.
Todas ellas, pulcramente vestidas, con su pelo recogido en colas de caballo, recién bañaditas y peinaditas.
A las más pequeñas, dos religiosas se encargaban de llevarles el desayuno hasta la mesa.
Pero lo que más llamaba la atención y resultaba hasta conmovedor, era la sonrisa de felicidad que todas ellas tenían, esa felicidad que solamente tienen las niñas y niños en sus primeros años y que ahora disfrutaban por estar participando en esta singular experiencia.
Además de las dos religiosas que las acompañaban, el personal del hotel también estaba atento y cordial, ofreciéndoles los platillos, jugos, leche, pan, yogurt, frutas.
En ese esmerado servicio participaban desde la guapa recepcionista de la Casa, los meseros y las cocineras que estaban, todos atentos, a que las pequeñas tuvieran los alimentos de su tan especial desayuno.
Antes de que termináramos de desayunar, llegó al restaurante del hotel Casa de la Iaia, ubicado en la calle 5 entre Oriente 2 y 4 en el centro de Orizaba, otro grupo de pequeños infantes, pero ahora se trataba de humildes niños, que también fueron a disfrutar de un desayuno inolvidable.
Queremos imaginar, que la invitación a disfrutar del bufet dominical, se debe a la generosidad de un empresario orizabeño, que sabe que una de las leyes del universo dice que en la medida en que te desprendes de lo que tú tienes, se te devolverá de alguna manera multiplicado.
Vivimos tiempos difíciles para todos los negocios y empresas, pero estamos seguros de que son muchos, los que obtienen ganancias cuantiosas, que al final de cuentas, les permiten poder ayudar a quienes como esas pequeñas niñas y niños orizabeños, reciben, aunque sea por un día, un regalo que seguramente quedará grabado en sus corazones.
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