martes, 21 de abril de 2015

La corrupción y el Gatopardismo


Miguel Angel Cristiani Glez.

El sistema Nacional Anticorrupción, aprobado por el Senado de la República este martes, no es la panacea ni la barita mágica con la que se acabarán los negocios millonarios de funcionarios públicos, sino simplemente es otro pasito más, en lo que debería de ser el principal asunto en la agenda política nacional.

Con la creación del Sistema Nacional Anticorrupción lo que se busca es tener una mayor coordinación entre todos los órganos de gobierno para la prevención, detención y sanción de actos de corrupción.

Pero también se trata de poder encontrar y señalar responsabilidades administrativas, así como una mayor fiscalización y control de los recursos públicos presupuestados.

Hay que aclarar que con el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, no se van a detectar ni mucho menos castigar, los casos tan de moda en este sexenio, de que desde el mismísimo presidente de la república, obtenga o compre a quien sabe qué precio, una residencia en las Lomas de Chapultepec, pero que como está a nombre de su esposa y no del funcionario público, pues no se puede investigar un posible tráfico de influencias o conflicto de intereses al darle al contratista favorito obras multimillonarias.

Tampoco se castigarán actos públicos y notorios, como el dado a conocer a través de las redes sociales, del ex director de la Comisión Nacional del Agua, que utilizó un helicóptero para trasladarse al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y no tener que padecer las incomodidades del tráfico capitalino en el DF.

Esos son los casos más recientes, pero sin lugar a dudas, que la mayoría de actos de corrupción, no se conocen y si se llegan a conocer tampoco pasa nada.

Pero con el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, se dan algunos avances, aunque no definitivo para combatir a los corruptos en el país.

Se otorga a la Auditoría Superior de la Federación la facultad de realizar auditorías en tiempo real, es decir, durante el ejercicio fiscal en curso, derivado de denuncias, para investigar y sancionar de manera oportuna posibles actos irregulares. También podrá hacer auditorías sobre posibles actos irregulares cometidos en ejercicios fiscales anteriores.

También, la Auditoría Superior de la Federación podrá fiscalizar los recursos transferidos a los estados a través de dicha figura de “participaciones federales”. Esto permitirá fiscalizar todo el gasto público, que actualmente tenía esa salvedad.

El Tribunal Federal de Justicia Administrativa, dotado de plena autonomía para dictar sus fallos, impondrá las sanciones a los servidores públicos por las responsabilidades administrativas que la ley determine como graves y a los particulares que participen en actos vinculados.

Se propone ampliar el plazo de prescripción siete años por las faltas administrativas graves, con lo que se pretende que la prescripción sea transexenal.

Contra el conflicto de interés, los senadores proponen que los servidores públicos presenten de manera obligatoria, bajo protesta de decir verdad, su declaración patrimonial y de intereses ante las autoridades competentes.
Aunque ya es bien sabido que las propiedades millonarias se ponen a nombre de la esposa o la familia.

El nombramiento del secretario de la Función Pública será ratificado por el Senado, con la intención de que quien ostente el cargo obedezca a intereses generales con absoluta imparcialidad.

Dice el filósofo del pueblo Pancho López:
Habrá que ver hasta donde el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción, realmente sirve de algo o simplemente es una instancia más del sistema de Gatopardismo, en donde todo se cambia para quedar en lo mismo.


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